Somos

Una red tejida por la Ruah

Donde el aliento de Dios se hace palabra en boca de mujer, tejiendo sororidad, fe y profecía en el corazón de nuestra Iglesia.

nuestros inicios

Una historia nacida del encuentro

Nuestra historia no comenzó con un plan estructurado, sino con un sentir compartido. Éramos un grupo de mujeres que, aunque habitadas por el amor liberador de Jesús, cargábamos con un mismo dolor: el malestar por la invisibilidad y las desigualdades dentro de nuestra propia Iglesia. Movidas por ese impulso, en abril de 2016 decidimos romper el silencio y reunirnos por primera vez para compartir lo que significaba ser mujer de fe en el Chile actual.

Lo que empezó como una necesidad de «decir una palabra», pronto se transformó en un movimiento nacional. En 2017 celebramos nuestro primer encuentro bajo la pregunta: “Mujer, ¿qué dices de ti misma?”

A este le siguieron encuentros anuales que, bajo lemas como “De la crisis se sale con nosotras”, “Mujeres, Iglesia y Profetismo” o “Mujeres Esperanzando”,  fueron consolidando nuestra identidad a fuego lento. Desde la cuaresma de 2018, empezamos a escribir, domingo a domingo, «El Evangelio que anunciamos las mujeres», devolviéndole a la Palabra de Dios nuestra mirada diversa y femenina.

Nos organizamos en territorios a nivel nacional: Coquimbo-La Serena, Valparaíso, Santiago y Biobío.  Cada territorio organiza actividades que vinculan el feminismo y la fe, como jornadas de formación, liturgias, retiros y charlas. Además, realizamos actividades solidarias en red con otros grupos de mujeres a nivel local y denunciamos la violencia contra la mujer  y la discriminación de género recurriendo al arte, participacion en marchas, comunicados públicos y el activismo digital.

Quiénes Somos Hoy

Hoy, Mujeres Iglesia Chile es una red transversal que une a mujeres de todas las regiones, realidades socioeconómicas y orientaciones sexuales. Nos reconocemos como adultas en la fe, llamadas a «nacer de nuevo» con plena conciencia de nuestra dignidad y derechos. No caminamos solas; lo hacemos en sororidad, entrenando la mente, el corazón y la voluntad para transformar estructuras patriarcales en espacios de horizontalidad.

Nuestra travesía continúa guiada por la Ruah (el Espíritu de Dios), con la firme convicción de que no estamos aquí para romper vínculos, sino para reparar y vitalizar nuestra Iglesia desde un amor profético que no teme denunciar la injusticia para anunciar la esperanza.

Caminamos juntas

Queremos ser un espacio de esperanza y creatividad, de búsquedas compartidas, de celebrar nuestra fe en sororidad.