Mujeres Iglesia nace de un sentir compartido.
Comenzamos como un grupo de mujeres que, habitadas por el amor liberador de Jesús, cargábamos con un mismo dolor: el malestar por la invisibilidad y las desigualdades dentro de nuestra propia Iglesia.
Nuestra travesía hacia el reconocimiento pleno de nuestra dignidad continúa, guiadas por la Ruah (el Espíritu de Dios).