Celebramos

VII Encuentro Nacional: DDHH y nuevas narrativas para mirar el futuro

Mujeres Iglesia Chile caminando en Baquedano

Por la Coordinación Nacional de Mujeres Iglesia Chile

Durante los días 25 y 26 de julio de 2026, nos reunimos en la ciudad de Santiago de Chile para celebrar el VII Encuentro Nacional de Mujeres Iglesia. Este espacio de reflexión y encuentro nos permitió sintetizar los aprendizajes de nuestra exploración en torno a la fe, los derechos humanos y el camino recorrido durante estos 10 años de red.

Prácticas de fe y DD. HH.: ¿Cómo pueden revitalizarse mutuamente?

Encontrar en Mujeres Iglesia un espacio para defender los derechos de las mujeres no es incompatible con la fe; por el contrario, fortalece el trabajo para arraigarnos en ella desde una perspectiva incluyente que considere a las mujeres como plenas hijas creadas a imagen y semejanza de Dios y plenas cristianas, discípulas de Cristo en igualdad de condiciones con nuestros hermanos. La fe y el feminismo no son mutuamente excluyentes: en nuestra vivencia, son complementarios, pues nos impulsan al cuidado de la dignidad de nuestras hermanas, hermanos y de toda la creación. Coincidimos en que no existe una práctica de fe auténtica si no hay compromiso con los derechos humanos, y nos sentimos herederas de aquella Iglesia que levantó su voz cuando se violaban dichos derechos durante la dictadura. Heredamos esa tradición y hoy la hacemos vida creativamente en nuestros contextos contemporáneos.
Diálogo desde la experiencia: Nuestro encuentro se plantea desde el diálogo, no para escuchar una ponencia ni a alguna «experta», sino para dialogar desde la vivencia. Eso ya es una práctica que promueve los derechos humanos, la inclusión y la igualdad a pesar de las diferencias sociales y de origen. Promueve el reconocimiento mutuo y la solidaridad en la diversidad.
Testimonios plurales y salida a los márgenes: Todas las mujeres con las que dialogamos coincidieron en ofrecernos el relato de sus vidas, vidas en las que se combinan el compromiso de fe con el compromiso político y social desde los márgenes. Participaron mujeres diversas: teólogas, integrantes del movimiento de trabajadoras sexuales, de trabajo con disidencias sexuales, compromiso político desde el movimiento estudiantil, pastoral carcelaria, formación liberadora desde la teología y trabajo ecuménico e interreligioso. Cada una de ellas nos regaló su perspectiva, compartiéndonos su caminar en el feminismo y los desafíos y esperanzas que identifican en el presente y hacia el futuro.
Puntos en común: Cuando nos encontramos en esta lucha, las diferencias teológicas y denominacionales pasan a segundo plano; encontramos puntos en común a través de la experiencia de la liturgia, del arte, de la escucha y del diálogo.
Visibilización de violencias y reparación: Encuentros como este ayudan a visibilizar los derechos humanos vulnerados en los distintos espacios eclesiales, como la violencia sexual contra mujeres y niños y la opresión de las mujeres justificada como «voluntad de Dios». Hablar de estos temas —que incomodan y resultan muy difíciles de abordar en nuestras iglesias— permite la reparación, la prevención y la no repetición. A su vez, construyen un espacio seguro de acogida para mujeres de nuestra red que han sido vulneradas y violentadas en espacios eclesiales. La obra Levitas nos ayudó especialmente a eso; nos dimos cuenta de que los problemas que afectan a las mujeres católicas también atraviesan otras iglesias y realidades.
• Liturgia encarnada: Se destacó darnos la palabra a todas en un modo horizontal y participativo de celebrar, incorporando el cuerpo, prácticas del mundo indígena y lenguajes de Dios desde distintas sensibilidades y teologías, para resignificar nuestra fe desde esas luchas. El espacio de liturgia y oración compartida potencia nuestra fe, alimenta nuestra esperanza y construye sororidad.

Video: Memoria y vivencias del VII Encuentro Nacional

A continuación, compartimos el registro audiovisual que recoge los momentos compartidos, los testimonios y la fuerza de estos días de trabajo:

Transformación del trabajo narrativo hacia el futuro

Mirar nuestro recorrido en los últimos 10 años nos obliga a ver el cambio que ha ocurrido desde las primeras reuniones, en las que nos reuníamos entre cinco y ocho mujeres, hasta 10 años después. En este encuentro participaron más de 100 mujeres de todas partes de Chile; muchas de ellas asistían por primera vez. En un momento histórico en el que la baja participación abunda en ámbitos políticos, sociales y eclesiales, consideramos esto un gran logro y un regalo de la Ruah. Reconocemos la importancia de creer en nuestras intuiciones, de sumarnos a un movimiento social que nos excede y de responder a una crisis eclesial convocando tanto a mujeres que estuvieron en el comienzo, como a mujeres nuevas, viendo crecer al grupo y comprobando que nuestra propuesta sigue siendo atractiva.
Expandir la tienda (Ecumenismo e interreligiosidad): Los problemas de las mujeres no son solo de las católicas; se presentan con distintos matices en las diversas iglesias y organizaciones sociales. Nuestro futuro está en seguir explorando esta veta ecuménica e inclusiva: ya no somos mujeres-iglesia, sino Mujeres-Iglesias, y en eso ya no hay vuelta atrás. A su vez, queremos seguir potenciando nuestra veta interreligiosa y de diálogo con otros feminismos que no necesariamente comparten nuestra fe.
Acción en los territorios: Quisiéramos invitar a los territorios a replicar esta misma experiencia, conectándose con mujeres más allá de nuestra red, para dialogar, celebrar y desafiarnos mutuamente en el compromiso con la dignidad de las mujeres en todos los espacios que habitamos.
Presencia digital: Seguiremos narrando en el mundo digital gracias a nuestra nueva página web, a la inversión en nuestra presencia digital y a la generación de videos, fotos y relatos que podremos usar durante el resto del año. Lo que las personas nos reflejaron fue la importancia del testimonio y de hablar desde la experiencia. Por lo mismo, resulta fundamental compartir quiénes somos y qué nos inspira en el mundo digital, donde se posibilitan otras formas de encuentro y conexión.
Construcción de contranarrativas: La narrativa cristiana que predomina hoy en el ámbito político y en las redes sociales es la del cristianismo nacionalista, excluyente y ultraconservador. El encuentro nos permitió seguir construyendo una contranarrativa que muestra otra manera de ser cristianas. El gran desafío es cómo comunicar esta contranarrativa más allá de nuestro entorno inmediato —a quienes ya están de acuerdo con nosotros— y cómo enfrentar la violencia digital que surge al exponer nuestras historias y perspectivas.

El VII Encuentro Nacional concluye dejando en cada participante la convicción de seguir tejiendo redes, visibilizando los derechos de las mujeres en los espacios de fe y apostando por una Iglesia horizontal, abierta e inclusiva, en la que podamos resistir, celebrar y seguir enlazándonos.

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